lunes, 4 de mayo de 2015

Gilda "Caroline" Köndstradt (Miguel)

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Gilda "Caroline" Köndstradt

Huérfana de madre al nacer y benjamina del grupo. Fue criada por estrictas y severas institutrices pagadas por su padre, Sebastian K., un floreciente empresario del acero de la región alemana de Silesia. Al estallar la guerra Gilda fue enviada a New York a terminar sus estudios preuniversitarios y entró en contacto con personal del consulado alemán en la ciudad. Periódicamente acudía allí a recibir el dinero y las cartas de su padre.Meses antes de la derrota alemana, Gilda recibió como un mazazo la noticia de la muerte de su progenitor. El albacea del testamento le envió un sobre con lo que le correspondía en herencia: la empresa familiar había sido confiscada y expropiada durante el conflicto, por un decreto que ponía a disposición del estado todas las infraestructuras útiles para la producción de armamento. A resultas de ello Gilda heredó unos preciosos papeles timbrados de deuda del estado alemán con un vencimiento a cinco años. Arruinada y sin familia, aceptó el ofrecimiento del cónsul alemán para realizar tareas de seguimiento y obtener información vital para la embajada alemana en Estados Unidos. Por sus muestras de determinación y coraje, recibió entrenamiento esporádico en habilidades relacionadas con el espionaje secreto como disparar una Luger, la criptografía, abrir cerraduras u ocultarse. Su trabajo de agente (alias "Caroline") la puso en contacto con las nuevas ideas, que en Alemania veían al gobierno de la República de Weimar como un títere entregado a la destrucción del pueblo germano. Gilda vivió con esperanza el nacimiento del Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán, y rápidamente asumió la ideología de su líder, A. Hitler. En 1920 y 1921 el sistema económico y bancario alemán colapsó y declaró la bancarrota. Como consecuencia los papelitos de deuda heredados por Gilda no servían ni para empapelar la pared. Además, el consulado dejó de pagar las nóminas con puntualidad. En 1923 Hitler planeó un golpe de estado contra la República de Weimar en Múnich que acabó con su encarcelamiento. Gilda pasó a ser una teutona convencida de la doctrina y al servicio del partido Nazi, volcando toda su fuerza y pasión en el ideal de la nueva Alemania.

Su último trabajo tiene que ver con labores de propaganda: debe lograr que un editor de New York realice una tirada del libro "Mi lucha" de A. Hitler para abrir los ojos al depravado pueblo americano que tolera la existencia de comunidades de razas inferiores en sus ciudades. Por eso acude a Próspero House, donde comienza su aventura.

1 comentario:

  1. Puff así nos va la investigación con una mujer en el grupo, ¡¡¡¡y encima alemana!!!!
    Estas compañías no nos traerán más que problemas. Viajar con una alemana mientras unos negros nos intentan matar... Si va a ser peor el remedio que la enfermedad.
    Fdo: H. O'connor.

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