sábado, 31 de octubre de 2015

Jack Johnson, “J.J”



Nacido en el año 1900, hijo de Steve y Emily Johnson siendo el menor de tres hermanos. Creció en la granja familiar en Álamo, Texas, donde pasó gran parte de su infancia cuidando el ganado con su padre. Fue en esos momentos donde descubrió sus dos grandes pasiones: los caballos y las armas. Aprendiendo a montar y a disparar con su padre a la edad de 8 años, a los 12 tras el colegio cogía uno de los revolver colt de su progenitor y se iba a disparar durante horas.
Aunque era un chico astuto el colegio nunca despertó su interés, por lo que su paso por la educación reglada fue breve hasta que en 1914 comenzó a trabajar con su padre cuidando del ganado. Pero en 1917 decidió alistarse en el ejército de EE.UU. para combatir en la gran guerra, sirviendo en la 3ª división de infantería. Fue aquí donde Jack demostró todo su potencial, tanto en el manejo de las armas como en su capacidad para manejar cualquier situación de combate. Esto le llevo a granjearse una buena reputación, lo que le otorgo mayor protagonismo en algunas misiones, pero al más destacada fue la segunda batalla del Marne, en la cual conoció al que considera su mejor amigo, Henry O’Connor, que le salvo de la explosión de una granada en un salto de trinchera.
Al acabar la guerra, Henry le ofreció mudarse a Nueva York con él y unirse en su sueño de montar una emisora de radio, pero J.J rechazo esa oferta ya que la vida del soldado había despertado algo en su interior, algo que le hizo mudarse a El Cairo, donde estableció su residencia y su pequeño negocio de “guardaespaldas”, que pronto prosperó debido a las revueltas nacionalistas acontecidas a principios de los años 20. En estos últimos años su negocio ha crecido y ya no solo se encarga de protección, también puede proporcionar armas, “guías” a los lugares “secretos” de El Cairo y alrededores y una importante red de contactos por toda la ciudad. Gracias a su negocio y prestigio, J.J mantiene contactos en las altas esferas londinenses ubicadas en El Cairo, que en ocasiones requieren de sus servicios, debido a la tensa calma que se respira en la ciudad. 
J.J