martes, 5 de mayo de 2015

New York, capítulo 3



El viernes volvimos al tajo rolero con la plantilla al completo y ganas de divertirnos. Según mi opinión fue una sesión muy entretenida, con momentos angustiosos e incluso memorables. Los jugadores estuvieron al borde del fracaso más de una vez: hubo tiempo para investigar, apostar en las carreras de caballos,  enfrentarse al sumo sacerdote de la secta en dos escenas de combate que casi se cobran sus vidas, y reponer fuerzas antes de decidir la siguiente parada: Londres.
Muchas gracias chicos por hacer que me lo pasara tan bien.

 19 de enero, martes
Belmont Park
La mañana del martes comienza tranquila, Jim se despierta con su modorra “zzz” habitual y una nota de Helen donde le agradece la noche pasada, y le advierte que ha tenido horribles pesadillas acompañadas de gritos. Tiene una cita con Erica Carlyle.
Los cuatro parten en el auto del diplomático hacia Belmont Park, el hipódromo a la afueras de New York, donde Erica practica el noble arte de la equitación, habilidad con la que Jim hace el ridículo. Por suerte y a pesar de su paranoia creciente, aún no ha perdido su magnetismo con las mujeres y la magnate se ofrece a montarle en la grupa de su caballo mientras charlan. Erica tiene especial inquina hacia “la negra”, a la que cree responsable de las locuras de su hermano. Hace un mes, en una obra de reforma de la biblioteca de la mansión, apareció una caja fuerte donde Roger guardaba los tomos que le obsesionaron y animaron a realizar la expedición a Egipto. Erica quiere deshacerse de ellos, si Jim está interesado, mañana mismo se celebra una  subasta de esos libros en Sotheby’s. La Srta. Carlyle no cree que su hermano se encuentre con vida, pero está dispuesta a pagar por averiguar qué ocurrió en realidad. Pone como única condición que se la informe de lo descubierto, y no se publique nada sin su consentimiento previo. Y avisa: si alguien quiere jugar a chantajear a su familia, se enfrentará a un ejército de picapleitos y matones.
Arre arre caballito...
Mientras tanto,  Caroline juega a disparar unas latas con el gorila Joe, del que saca algo de información referente al guardaespaldas de Roger, Jim “Brass”. Henry husmea por las tribunas de Belmont Park, escuchando una valiosa información que le anima a apostar en las dos primeras carreras. Las apuestas de caballos son muy divertidas; todos menos Nigel consiguen rentabilizar su inversión, y los nombres de los caballos (“Mucho Macho Man” o “California Chrome”, “Tonalist” o “Rolle on Ice”) resultan muy sugerentes.
En el camino de vuelta Jim sufre una indisposición que casi provoca un accidente. Su mente se encuentra especialmente confusa, cree ver unos destellos y después vomita dentro del vehículo hasta echar la primera papilla.

El nido de Mukunga
De regreso a Manhattan les espera una tarde-noche inolvidable y mortífera. El teniente Poole ha telefoneado a Tom: han descubierto el piso franco de Mukunga, el sumo sacerdote de la secta de la lengua sangrienta; y van a realizar una redada en la que le gustaría que estuvieran presentes. Cuando llegan a los muelles de Harlem el acceso al bloque está acordonado. Suben al apartamento, la policía de New York está haciendo su trabajo, el pájaro ha volado pero hay muchas pruebas incriminatorias. Un pequeño altarcillo tapado por cera derretida de velas presenta cosas tan inquietantes como cuencos con sangre, plumas, restos de un huevo y lo que es peor, fotografías de Jim y de su padre rasgadas con una cuchilla. Jim ve tambalear su cordura y empieza a entender todo lo que le ocurre. Pide protección a la policía hasta que sea detenido el asesino. De repente un agente reclama al teniente indicándole que la prensa está en la calle y espera sus declaraciones, cree buena idea acudir junto a Jim a atender a los periódicos.
Henry, Nigel y Caroline quedan por un instante solos en el apartamento, y aprovechan para registrarlo a conciencia. Encuentran entre la cera del altar dos esferas rotas de la colección de relojes de bolsillo de Jim, y en la papelera fragmentos de un telegrama que Mukunga ha puesto esta mañana a Londres junto a un arrugado plano del zoo de Central Park. Caroline descubre una tabla suelta en el suelo y bajo ella un libro,el “Sectas oscuras de África” que buscaba Elías, y estaba desaparecido de la biblioteca de Harvard.
El teniente Poole atiende a los medios y llegado el momento de preguntar a Jim, este queda anonadado cuando un periodista le pregunta por el estado de salud de su padre. Hace una hora un teletipo ha informado de que ha sufrido un derrame y que ha sido ingresado en estado grave. Jim acude al hospital donde se encuentran sus hermanas. Su padre está en coma, al visitarle en su habitación sufre un nuevo ataque coronario (un nefasto 99 en tirada de CON tiene la culpa) y muere esa misma tarde.

Madrugada del 19 al 20 de enero. Torre Princeton Club, planta 23. 43rd Street. 
Un sueño y una pesadilla.
La noche se presenta muy larga, los investigadores deciden reunirse en el apartamento de Jim, mostrarle sus condolencias y velar a su amigo. El teniente Poole envía un agente para garantizar la seguridad del testigo. Henry acude a Brooklyn y regresa con su escopeta para montar guardia en el apartamento; pronto se dará cuenta de lo crucial de esta decisión. Nigel intenta someter a hipnosis a Jim para aliviar su dolor, pero su mente es un manojo de emociones y nervios y cae dormido enseguida, por lo que el irlandés se entretiene hojeando el libro obtenido del apartamento de Mukunga. Mientras tanto, Caroline y el policía caen rendidos en el sofá de la sala.
Sobre la 1 de la madrugada el viento empieza a silbar y Henry observa un repiqueteo rítmico en el ventanal de la sala. Se acerca al cristal, siente el frío del exterior, pero observa como varios insectos, que parecen moscas, están pegados a la ventana. Caroline se despereza, y Nigel se levanta. De repente oyen un golpe, la puerta del apartamento se ha ¿cerrado?. ¡Jim no está en la cama de su habitación!. Sin tiempo para reaccionar, la ventana del apartamento se rompe en mil añicos y asoma del exterior un apéndice tentacular oscuro, ciego pero rápido, que como un gigantesco ofidio apresa la pierna del policía, lo arrastra violentamente y suelta al vacío de la noche de Manhattan, a más de 70 metros del suelo de la 43rd St. Con los ojos fuera de sus órbitas los tres huyen en avalancha hacia el pasillo de la torre y ven cómo un sonámbulo Jim toma las escaleras que ascienden hacia la azotea.

Jim ya no es Jim. Es un coleóptero. Vuela sobre inmensas extensiones de la sabana bajo el ardiente sol de África oriental. De repente el paisaje cambia...

No son lo suficientemente rápidos como para alcanzarle, y cuando salen a la azotea el aire de la noche corta como un cuchillo helado, pero no es eso lo que les impacta. Con un aullido desgarrador, una bestia alada del tamaño de un elefante se recorta sobre el cielo de enero. Su descripción escapa a todo lo razonable, nubes de moscas rodean su vientre, dos enorme alas membranosas se extienden como siniestros paraguas y la cola y cabeza negras como el alquitrán  son mezcla de murciélago y reptil.

El escarabajo vuela a altura estratosférica y divisa, como una mota diminuta de polvo, las luces de la noche de Manhattan. En un descenso vertiginoso se acercan los altos edificios de la ciudad de los hombres. De improviso, una isla verde de paz y naturaleza.

Con cariño de Mukunga.
- Jim, no, ¡¡¡despierta!!! -- grita desesperado Nigel mientras se abalanza sobre su amigo, que dormido se acerca más y más a la imposible bestia. Caroline y Henry espantados apuntan con sus armas al gigantesco engendro. El instinto de supervivencia hace que la adrenalina se ponga al mando de sus organismos. Las balas de la Luger de la espía parecen cosquillear al ser, pero un primer disparo de la escopeta del veterano hace un boquete en su vientre al tiempo que se escucha un furioso zumbido de insectos.


Ya casi está a ras de suelo, zumba y revolotea entre setos y árboles y se dirige hacia un edificio de ladrillo, con tres arcadas donde su mente mutante de hombre-insecto lee “C…ntr…l P..rk Z……”. Penetra en un edificio y oye un canto rítmico africano. Es el señor de las moscas. Mukunga le atrae, su mano izquierda apresa el cuello de un ave decapitada de plumas de colores. Su mente de insecto se dirige hacia el pájaro, se fundirá con él y morirá sacrificado a su ¿Dios?, si no es capaz de despertar…

Nigel consigue derribar al suelo a Jim, que gracias al golpe abandona el sueño para despertar en una pesadilla real, rodeado de insectos y bajo la sombra de un imposible ser. Henry mantiene todos sus sentidos en el combate; con un movimiento retráctil el ser lanza dos fallidas dentelladas al veterano. Caroline chillando guturalmente descarga toda la munición de sus dos Luger sobre el cuerpo, y Henry aprovecha la ocasión para hacer explotar el cañón de su escopeta en la boca de la bestia. El retroceso del disparo le lanza contra la pared, mientras la abominación revienta y desaparece en la noche, dejando tras de sí un intenso olor a ozono, de noche de tormenta.
Los cuatro están vivos. No puede decirse igual del agente que hace unos minutos bromeaba con ellos. Desde la azotea observan como en la calle se arremolina gente y han llegado coches de policía. Jim después de una tirada de Idea exitosa recuerda y narra su sueño a los demás. Deben actuar rápido, Mukunga casi acaba con ellos, y además sin arriesgarse a salir de su escondite. Creen saber dónde está, el plano encontrado en su apartamento y el sueño de Jim apuntan al Zoo de Central Park. Pero este es enorme, con varios pabellones de animales y fieras, y Jim no es capaz de identificar el lugar exacto (tirada de Biología y Conocimientos fallida).
Pero primero tendrán que dar una explicación al NYPD. No se ponen de acuerdo en la versión que contar a los agentes. Ha muerto un poli y los ánimos están caldeados. Nigel empieza a hablar de fobia a los insectos y el policía que les toma declaración decide llevárselo a comisaría, ¿insectos una noche gélida de enero? Pasará la noche sin saber el mortal riesgo que correrán sus amigos.
Al resto les confiscan las armas: a Henry su escopeta y a la Srta. alemana una de las dos Luger. No hay signos de violencia ni pruebas que puedan incriminarles; aunque las explicaciones son confusas. Llega el teniente Poole agotado, y decide que arreglará las cosas al día siguiente. El apartamento se precinta, y la policía toma nota de la dirección donde van a pasar la noche. Pueden marcharse, pero mañana deben acudir al NYPD a realizar una declaración de lo sucedido.
Caroline está decidida a llegar hasta el final y quiere solucionar todo esa misma noche. Convence a Henry y Jim para hacer una visita al zoo, donde no saben cómo, esperan encontrar y acabar con el maldito Mukunga.
Narración de Adolfo (Nigel)
Let's go to the Zoo.
Para no perderse entre tanto bicho...


Con Nigel en el calabozo, Jim, Caroline y Henry se dirigen en plena noche por la 5th Avenue hacia el zoo. Van con sus armas cortas. Saben que acabar con el "señor de las moscas" supone, al menos temporalmente, el final de los horrores que han vivido en New York.
Tras aparcar frente a la entrada principal y apreciar la existencia de vigilantes, deciden rodear el recinto en busca de un resquicio, una valla baja, o algún lugar por el cual puedan acceder fácilmente. Como tienen el plano que encontraron en casa de Mukunga, y puesto que Jim vio en su sueño el interior de un pabellón, a pesar de no saber cuál, deciden escalar por detrás del de la zona tropical. Jim y Caroline saltan sin problemas la verja, pero Henry fracasa estrepitosamente DOS VECES, demostrando su falta de entrenamiento. Los otros dos, sintiendo que el tiempo juega en su contra, deciden dejarle atrás. Henry prosigue buscando otro sitio por donde colarse, sabiendo que sus amigos se enfrentan a un gran peligro.
Tras varios intentos de escuchar y descubrir fallidos, Jim y Caroline llegan a la entrada del edificio, un portón de doble hoja que se cierra con cadena y ahora se encuentra entornado. Acceden sigilosamente a un pasillo central, pero el repentino vuelo y alboroto de los pájaros tropicales, encerrados en un aviario a su izquierda, les indica que han disparado las alarmas. Alcanzan a distinguir un par de figuras al fondo de un pasillo en penumbras. La que va al frente viste de uniforme, y parece un empleado del zoo con una linterna que emite un débil rayo de luz. Nerviosos y alterados disparan sin preguntar, el hombre cae muerto y la linterna rueda en el suelo, empezando la verdadera batalla.
Un último haz de luz ilumina una macabra e imponente figura de un par de metros de altura: es un negro de gran corpulencia y muy musculado. Una horrible máscara vudú, la túnica de plumas y unas afiladas garras atadas a las manos componen la figura de Mukunga, el horripilante hombre- bestia y jefe de la lengua sangrienta. Por desgracia Jim no consigue disfrutar del espectáculo, pues el empleado llevaba una caja en la mano que al caer libera una nube de insectos, cuyo zumbido causan en él tal pavor que sale huyendo hacia el exterior, dejando a Caroline sola.
Varios disparos de la Luger resuenan en el pabellón, provocando un pandemonium de graznidos, gorjeos y aleteos. El hombre- bestia aprovecha la oscuridad para contraatacar. Caroline sin saber cómo, siente como su corazón es oprimido por una mano invisible. Tras unos angustiosos segundos, la presión  afloja y un disparo a ciegas alcanza a Mukunga. Sin embargo este no es el fin del brujo, ya que invocando fuerzas oscuras provoca una explosión mental en la destartalada mente de la chica. La razón abandona a nuestra heroína, que asocia el ruido de los animales que la rodean con felinos que quieren devorarla. Un paño oscuro cubre su vista y empieza a ver ojos rojos por todos los lados, corre sin saber, presa del pánico, directa hacia su enemigo, que golpeándola con su cetro la deja fuera de juego.
Mientras tanto, el frustrado Henry ya ha encontrado un buen lugar para entrar. Tras aterrizar en una zona con agua oye los disparos, y haciendo acopio de todas sus fuerzas para no dejar tirados a sus amigos, se lanza en carrera saltando heroicamente un foso de 6 metros de longitud, y llega al pabellón tropical, donde entra sigilosamente. Jim, escondido tras un árbol a varios metros, se debate entre su fobia y el ansia de venganza que recorre su cuerpo. Al ver a Henry entrar al edificio consigue serenarse, y dirigiéndose hacia la entrada abre de par en par el portón, gritando al asesino de su padre. Una suave luz entra en el lugar y el enfurecido Mukunga arremete contra Jim empuñando sus mortales garras, sin percatarse de Henry. Cegados por la ira, los dos se enzarzan en una melé en la que las garras de Mukunga hieren a Jim de gravedad. Su pistola acierta in extremis para desviar un segundo zarpazo que habría resultado fatal. En esos segundos, que duran una eternidad, varios disparos de Henry logran herir y acabar con el brujo. La sangre de ambos se entremezcla con las plumas.  Parece que el mundo se ha librado de su malévola presencia...
Jim, malherido: - Esto va por mi padre, asqueroso negro -.
Mukunga, agonizando: Ggg…. No sabéis… do-do-donde os hab… eis metido… aaagggg…. Lechosos... inco-co-conscient….-.

Después del angustioso combate,  al registrar su guarida, los tres amigos se llevan todas sus pertenencias (la máscara, las garras, el cetro, un bol, una cinta metálica…). Policía, vigilantes del zoo y sanitarios llegan a la escena. Jim y Caroline son ingresados en hospitales y Henry presta declaración. El teniente tiene lo que quería: al jefe de una banda de asesinos muerto. Ciertamente de un modo poco ortodoxo, pero la ciudad puede dormir tranquila y el NYPD apuntarse otro tanto ante la opinión pública. Es hora de dar carpetazo al asunto.
 A la mañana siguiente Henry le contará lo sucedido al desgraciado Nigel, quien a pesar de no haber participado en la aventura,  puede darse por afortunado por no haberse encontrado con algún sectario en el calabozo. 

20 de enero hasta el 1 de febrero
El miércoles por la mañana Tom y Henry acuden a la subasta de libros en Sotheby's y se hacen por 750$ con la colección privada de Roger Carlyle. Allí Henry vuelve a reencontrarse con su padre después de mucho tiempo.
Jim ha quedado huérfano, pero ha recibido una herencia valorada en 800.000$, suficiente dinero para desenmascarar y hacer pagar a todos aquellos que han tenido que ver con la muerte de Elías y su padre. Pasa dos semanas recuperándose de sus heridas físicas en el hospital. Las pistas apuntan a Londres, especialmente a la Fundación Penhew, tal y como indicaba el inquietante telegrama encontrado en la casa de Mukunga. El 1 de febrero zarpa hacia Southampton el RMS Queen Mary de la Cunard, una naviera inglesa de gran prestigio; comienzan los preparativos para el viaje.
Caroline también descansa una semana en el hospital. Después acude al consulado y a la editorial y recibe la buena noticia de Kesington de que el libro será publicado.
Henry y Nigel aprovechan estas dos semanas para investigar los libros de Carlyle y el "Sectas oscuras...", por el camino pierden cordura, pero empiezan a ser conscientes del horror que esconden los Mitos. También rastrean varias pistas: la conferencia del doctor australiano, la máscara de Mukunga que es llevada a un especialista antropólogo, la vida de Hypatia Masters, etc.

La próxima sesión abandonaran la seguridad de los rascacielos de New York, ¿qué les deparará Europa?, ¿tendrán tanta SUERTE como en esta última aventura?. Veremos...


lunes, 4 de mayo de 2015

Gilda "Caroline" Köndstradt (Miguel)

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Gilda "Caroline" Köndstradt

Huérfana de madre al nacer y benjamina del grupo. Fue criada por estrictas y severas institutrices pagadas por su padre, Sebastian K., un floreciente empresario del acero de la región alemana de Silesia. Al estallar la guerra Gilda fue enviada a New York a terminar sus estudios preuniversitarios y entró en contacto con personal del consulado alemán en la ciudad. Periódicamente acudía allí a recibir el dinero y las cartas de su padre.Meses antes de la derrota alemana, Gilda recibió como un mazazo la noticia de la muerte de su progenitor. El albacea del testamento le envió un sobre con lo que le correspondía en herencia: la empresa familiar había sido confiscada y expropiada durante el conflicto, por un decreto que ponía a disposición del estado todas las infraestructuras útiles para la producción de armamento. A resultas de ello Gilda heredó unos preciosos papeles timbrados de deuda del estado alemán con un vencimiento a cinco años. Arruinada y sin familia, aceptó el ofrecimiento del cónsul alemán para realizar tareas de seguimiento y obtener información vital para la embajada alemana en Estados Unidos. Por sus muestras de determinación y coraje, recibió entrenamiento esporádico en habilidades relacionadas con el espionaje secreto como disparar una Luger, la criptografía, abrir cerraduras u ocultarse. Su trabajo de agente (alias "Caroline") la puso en contacto con las nuevas ideas, que en Alemania veían al gobierno de la República de Weimar como un títere entregado a la destrucción del pueblo germano. Gilda vivió con esperanza el nacimiento del Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán, y rápidamente asumió la ideología de su líder, A. Hitler. En 1920 y 1921 el sistema económico y bancario alemán colapsó y declaró la bancarrota. Como consecuencia los papelitos de deuda heredados por Gilda no servían ni para empapelar la pared. Además, el consulado dejó de pagar las nóminas con puntualidad. En 1923 Hitler planeó un golpe de estado contra la República de Weimar en Múnich que acabó con su encarcelamiento. Gilda pasó a ser una teutona convencida de la doctrina y al servicio del partido Nazi, volcando toda su fuerza y pasión en el ideal de la nueva Alemania.

Su último trabajo tiene que ver con labores de propaganda: debe lograr que un editor de New York realice una tirada del libro "Mi lucha" de A. Hitler para abrir los ojos al depravado pueblo americano que tolera la existencia de comunidades de razas inferiores en sus ciudades. Por eso acude a Próspero House, donde comienza su aventura.

sábado, 2 de mayo de 2015

Dramatis Personae New York


Escritor amigo de la infancia de Jim Barron. Asesinado por la secta de la Lengua sangrienta en el Chelsea Hotel. Investigando el destino de la Expedición Carlyle descubre algo que lo vuelve loco. Afortunadamente deja un rastro de pistas para los investigadores.
Expedición financiada por Roger Carlyle que partió de New York en 1919 con el objetivo de desenterrar fabulosos artefactos en Egipto. Oficialmente todos sus miembros resultaron muertos en Kenya.
 
Líder de la expedición Carlyle, playboy y millonario seducido por M'Weru. Dado por muerto junto al resto de la expedición. Los investigadores han logrado obtener la colección de libros de su biblioteca privada.
  
Guardaespaldas de R. Carlyle. Siempre fiel a este desde que le salvó de una condena de asesinato en California. Según las notas keniatas de Elías, un mercenario aseguró haberlo visto con vida  en Hong Kong en marzo de 1923.
Misteriosa mujer de color, compañera sentimental de Roger y según Erica Carlyle culpable de la locura creciente de su hermano.  También conocida como "la suma sacerdotisa".
 
Afamado analista mental seguidor de Jung que psicoanalizó a Roger Carlyle durante varios meses. Acompañó como miembro de la expedición a su paciente a Egipto para continuar su tratamiento, sufriendo el mismo trágico final. Nigel obtiene todos sus apuntes médicos de las sesiones con Roger C.
 
Aristócrata inglés y apreciado egiptólogo en la comunidad internacional. Creador de la fundación que lleva su mismo nombre en Londres, dedicada al estudio del Egipto Antiguo. Integrante de la expedición Carlyle a la que se sumó en Londres.
 
Joven de la alta sociedad neoyorquina, miembro de la expedición Carlyle donde se encarga de la parte fotográfica. Tras hablar con una amiga íntima, Henry descubre que estaba enamorada de un joven latinoamericano católico comunista que la dejó en cinta. Meses antes de partir su padre la obligó a abortar.
 
 Veterano policía del departamento de homicidios de New York, encargado de investigar el asesinato de Jackson Elías. Mantiene una buena relación con los investigadores, que en general han colaborado con la resolución de los asesinatos rituales de la secta africana. Ofrece a Jim un escolta que tiene un trágico final.
 
Propietario y editor jefe de Próspero House, una pequeña editorial de New York, especializada en fantasía y ocultismo. Buen amigo de Jackson Elías, conserva algunas de sus notas que facilita a los investigadores. Tras sufrir un tiroteo en el funeral del escritor, se muestra decidido a llegar hasta el final de las investigaciones. Encaprichado con Caroline, lanza la primera tirada en Norteamerica de 200 ejemplares de la obra "Mi lucha" de A. Hitler. Se ofrece como coordinador para ayudar a los investigadores cuando partan de New York.
  
Propietario de Importaciones Emerson en New York. Proporciona a Jim la dirección de la Casa del Ju Ju que Jackson Elías pretendía visitar, y el nombre de su dueño.
  
Demente propietario de la Casa del Ju Ju, una tienda que vende parafernalia tribal africana en Harlem, y que sirve de cuartel general de la secta de la Lengua Sangrienta. Noqueado en un callejón por los investigadores la primera noche de su visita al local.
Anciana vecina de Harlem y radioyente de "Desvelando sueños". Su sobrina es integrante de la secta africana de la lengua sangrienta y frecuenta el templo del sótano los días de ritual. Sueña con el símbolo de la secta recurrentemente y escribe una consulta al programa. Es llevada por su sobrina al sótano para servir de alimento al Chakota, y a pesar de que los investigadores registran su casa, muere asfixiada en el incendio de la Casa del Juju. La cordura de Nigel sufre una dura prueba al ver su cadáver amarrado al poste de sacrificio cercano al pozo.
 
Consejero legal y principal confidente de la rica heredera Erica Carlyle. Gran aficionado al jazz y a la música actual.  Miembro de un prestigioso bufete de abogados, organiza una entrevista a los investigadores con Erica en el hipódromo Belmont Park de New York. Tiene órdenes de Erica de financiar el viaje de los investigadores.
El guardaespaldas de Erica Carlyle es un hombre enorme que lleva siempre una automática del calibre 45 y unos nudillos de metal. En público permanece siempre cerca de ella, para apartarle oportunistas y seductores. Un tipo duro que queda impresionado por la habilidad de Caroline con su Luger. Informa a los investigadores de todo lo que sabe sobre Jack "Brass" Brady, y se muestra escéptico con su muerte.
 
Única heredera de la fortuna Carlyle. Aficionada a la equitación y gran jinete. Viajó a Kenia en busca de la expedición, y está dispuesta a reabrir la investigación a fin de averiguar la verdad acerca de la muerte de Roger. Cree que la culpable de todo lo ocurrido a su hermano fue "la negra" M'weru. Informa a los investigadores de la subasta en Sotheby's de los libros que obsesionaban a Roger antes de su partida a Egipto.
 
Aunque de día trabaja en los muelles y vive en un sucio apartamento de una única habitación en Harlem, es el poderoso Sumo Sacerdote de la Lengua Sangrienta en Nueva York. Su templo ocupa la planta sótano de la Casa del Ju Ju, y ha sido incendiado por los investigadores. Responsable de las pesadillas y alucinaciones que acosan a Jim Barron (al que considera responsable de la destrucción del templo), y de la muerte de su padre por infarto de miocardio. Puesto en el punto de mira por la policía envía un telegrama a Londres y se refugia en el pabellón de animales tropicales del Zoo de Central Park, desde donde busca venganza contra todos aquellos que se le han opuesto. Muerto por dos certeros disparos de Henry, mientras se encuentra en una mortífera melé con Jim, que sobrevive por los pelos.
  
Profesor australiano de antropología de la universidad de Sidney, actualmente en Miskatonic. Ha visto unas extraordinarias fotos de unas ruinas en el desierto de Australia Occidental tomadas por su amigo y colega Arthur Mac Wirr. Estudioso del ocultismo y de las tribus de la Polinesia. Volverá a Australia en pocos meses, e invita a Henry a viajar al hemisferio austral.
A principios del siglo XIX escribió un diario conocido desde entonces como "La vida como un dios", en el que relataba su adoración por el Faraón Negro y la existencia de una hermandad. Este libro obsesionó a Roger Carlyle, y fue una de las razones de organizar su expedición a Egipto.
Veterano de guerra y empresario radiofónico. Muy amigo de Jim y Nigel. Encuentra el cadáver de Elías en el Hotel Chelsea, y recibe un balazo en su funeral. Armado con su escopeta de calibre 22 y su arma corta, se enfrentará a una horrenda bestia voladora en la azotea del apartamento de Jim y será quien salve in extremis a este y a Gilda de morir y enloquecer en el zoo de Central Park a manos de Mukunga.
 Padre de Henry, regenta una librería de Historia americana y ocultismo en Manhattan. Guarda un secreto muy doloroso sobre la muerte de su esposa en un psiquiátrico, que no es capaz de compartir con su hijo. Relación fría y distante con Henry, con el que se reencuentra en una subasta de libros en Sotheby's tras más de ocho años sin verse.

Hombre más joven y cuerdo del grupo de investigadores. Su conocimiento del psicoanálisis ha permitido hasta ahora que su mente no enloquezca. Muy buen investigador, emplea su agudeza mental para seguir rastros y pistas que `parecen imposibles. Además, sabe mantener la cabeza fría en los momentos de mayor tensión; así ha salvado a Gilda y Jim de una muerte segura en al menos una ocasión. Problemas con la policía neoyorquina hicieron que la noche de la muerte de Mukunga se encontrara retenido. Lo que ha visto, oído y sentido esta última semana le convence para seguir a Jim y a los otros en búsqueda de respuestas y venganza por los asesinatos que se han cometido.
Becaria de la universidad de Harvard y estudiante de postgrado en la especialidad de lenguas semíticas, incluyendo en su formación estudio de griego, demótico y jeroglíficos del Antiguo Egipto. Ayudante de Tom Brown en la Public Library de New York, ayuda a los investigadores a recabar pistas sobre la expedición Carlyle. Ahora mismo filtreando con Nigel, a quien considera un mozo encantador y atractivo.
Diplomático con buena presencia y éxito entre las mujeres. Es el que más cerca ha estado del abismo de la locura entre los investigadores. Amigo de la infancia de Elías, quiere aclarar su asesinato. Va a ser el blanco de la ira de Mukunga: sufre pesadillas, sonambulismo y envío de sueños extraños que le provocan entomofobia; además su padre muere de un fallo coronario a causa de las malas artes del hechicero. Aplaca su venganza viendo como Mukunga se desangra entre sus brazos. Ingresa dos semanas en el hospital para reponerse de sus heridas. Sabe que la orden de asesinar a sus seres queridos viene del otro lado del Atlántico; ahora que ha heredado una gran fortuna, no reparará en gastos ni parará hasta encontrar a los culpables de lo ocurrido.
 Amigo de la infancia de Jim y Elías, conservador jefe de la sección de Historia Moderna en la Public Library de New York. Muy afectado por la muerte del escritor y por los horribles sucesos acaecidos en las últimas semanas.
Cantante y vedette que actúa en el Cotton Club y saca a bailar a Jim durante el espectáculo. Después de otra actuación en el Radio City Music Hall a la que ha invitado a Jim, acaba en su apartamento descorchando botellas de champán. Actualmente de gira por California. Su mayor éxito es "I Wanna Be Loved By You".

Agente alemana al servicio del partido nazi. Entabla relación con los investigadores a través de Jonas Kesington de Prospero House, quien la contrata como guardaespaldas de estos viendo su manejo del arma corta. Se enfrenta a varios episodios de locura. Actúa de forma resolutiva y valiente empuñando dos pistolas, sin medir las consecuencias pero resolviendo muchas de las situaciones complicadas. Gracias a ella descubren el escondrijo del tomo "Las Sectas de África" en el apartamento de Mukunga. Sufre fobia a los muertos y a los felinos. Está ilusionada con su vuelta a Europa.
Agente nazi en New York. Reparte propaganda y organiza mítines políticos para recaudar fondos para la causa nacionalsocialista, que en estos momentos es marginal. Trabaja de secretario en el consulado alemán y cuenta con Gilda para realizar muchas tareas.