domingo, 19 de abril de 2015

New York, capítulo 1

12 de enero, tarde- noche.
Cotton Club
Como cada lunes los tres amigos se ven en el Cotton Club, un garito de moda de Harlem con el mejor blues y jazz de la ciudad. Jim informa a Henry y Nigel del telegrama y se preguntan acerca de la expedición Carlyle. Ninguno ha oído hablar de ella antes; es lógico, ya que esos años no se encontraban en NY. Se presenta la artista que actúa esta noche, la joven revelación Helen Kane, muy bella y sensual. Durante la actuación baja del escenario y saca de entre el público a bailar a Jim, que extasiado por la diva no consigue seguirla al compás de la música. Al terminar el número los amigos deciden indagar entre los camareros del local y algunos clientes habituales. Consiguen enterarse de que la expedición liderada por el joven heredero y playboy Roger Carlyle, partió rumbo a Europa hace seis años para finalmente sufrir un espantoso final a manos de tribus caníbales africanas, mientras realizaban un safari fotográfico Semanas antes de su partida, Carlyle se obsesionó con una mujer joven de color que le acompañaba a todos lados en público. La gran beneficiada de todo esto fue la hermana de Carlyle, Erica, que de la noche a la mañana se convirtió en dueña del gran holding industrial de la familia. Desde entonces las empresas Carlyle han sufrido una subida meteórica en bolsa. Henry aprovecha y consigue un nuevo anunciante de coches de ocasión para "El mirador de Brooklyn", !ya queda menos para colocar a la sociedad de radio en números negros¡.
La guapa Helen Kane
Antes de terminar la velada un camarero lleva una carta perfumada a la mesa para Jim: son dos entradas para el estreno de Helen Kane en el Radio Music Hall de NY el lunes próximo, con una nota en la que la diva dice que sería un placer contar con el diplomático entre el público. Jim se pavonea y presume de su éxito con las mujeres. Es hora de volver a casa y los tres deciden que mañana indagarán todo lo posible sobre la expedición Carlyle y los libros que ha publicado Elias. Así pretenden estar preparados para su llegada. Nigel le pide suelto a Henry para el taxi de vuelta a la residencia (cualquier ocasión es buena para sangrar al jefe),  y se despiden.



 13 de enero, martes.
Universidad de Columbia, NY
Jim acude a su trabajo y desde allí telefonea a la Public Library (P.L.) para hablar con su amigo Tom y queda a comer. Nigel pasa la mañana en la hemeroteca de la biblioteca de Columbia y obtiene varios recortes de prensa sobre Erica Carlyle y el viaje que realizó en busca de su hermano, que terminó con las autoridades keniatas condenando a muerte a miembros de la tribu nandi por asesinar a los integrantes de la exp. Carlyle, aunque los restos de los hombres blancos no pudieron hallarse. Henry emplea la mañana en recopilar toda la bibliografía de Elías, tomando prestados dos libros de la P.L. Curiosamente toda la obra de Elías ha sido publicada por una misma editorial, Próspero Books, ubicada a escasas manzanas de allí.

NY Public Library (P.L.)
Para almorzar se reúnen todos en la P.L. y se juntan con Tom Brown, el bibliotecario jefe de la sección de Historia Moderna y amigo de la infancia de Jim y Elías. Tom está desbordado porque tiene que clasificar e inventariar muchas obras recién llegadas y los operarios a sus órdenes son muy torpes. Hablan de Elías y de la exp. Carlyle. Preguntado sobre la editorial Tom recuerda que hace años Elías le presentó a Jonas Kesington, amigo y editor jefe de Próspero. Sobre la exp. Tom detalla el itinerario que siguió: NY - Londres - El Cairo - Mombasa en Kenya. En ese momento se presenta Mildred, una joven poco agraciada estudiante de Historia en Harvard que está realizando prácticas a las órdenes de Tom. Mildred recuerda perfectamente el revuelo que provocó la exp. Carlyle y su trágico final. Está poniendo orden en la filmoteca de la biblioteca, una nueva sección que no cuenta con muchos fondos. Sintiéndose atraída por Nigel, promete que al revisar las filminas hará una búsqueda exhaustiva sobre el tema.

14 de enero, miércoles.
La mañana es anodina y poco interesante: Henry lee una de las obras de Elías sobre sectas del Indostán relacionadas con el sistema de castas, Nigel vuelve a la hemeroteca pero su esfuerzo no rinde frutos, y Jim acude a su trabajo en Union Square.
Para almorzar vuelven a la P.L. Allí una Mildred emocionada les lleva a una sala de proyección para mostrarles una grabación original de la expedición Carlyle y recortes de prensa que ha encontrado, !esta mujer es una mina¡.



Son casi las cinco de la tarde, y viendo la dirección de Próspero Books en los libros de Henry deciden pasarse a hacer una visita al Sr. Kesington; ya mañana averiguarán más datos sobre los protagonistas de la exp. Montan en el Chevrolet de Jim y se presentan en la editorial. El edificio de oficinas tiene una entrada principal y otra exclusiva para Próspero Books. Llaman al timbre pero la secretaria de Jonas, Margaret, les despacha diciendo que su jornada ya ha acabado y que su jefe se encuentra de viaje a Florida y no volverá en un par de días, - Regresen entonces-, responde a los investigadores tras marcharse a casa. Jim consigue entrar en las oficinas de la editorial utilizando su crédito y el nombre de Jonas y de su secretaria ante el guardia del edificio. Allí se encuentra un empleado maquetando un trabajo. Sin levantar sospechas entra en el despacho de Jonas, y con la luz de la calle revuelve el escritorio y encuentra unas notas agrupadas en un clip del puño y letra de Elías fechadas de hace pocas semanas en Londres. Son garabatos muy confusos que denotan un estado mental desequilibrado y paranoico. Jim decide copiarlos en su libreta. No le da tiempo a más y debe marcharse para no levantar sospechas. Reunidos los tres analizan las notas. El día ha terminado mejor de como comenzara. Mañana podrán preguntar a Elías en persona y resolver cualquier duda.

 14 de enero, jueves.
Es hora de averiguar algo más sobre los integrantes de la expedición Carlyle. Nigel decide hablar con profesores de Columbia acerca del Dr. Robert Huston, psicoanalista de Roger y participante de la expedición, y descubre la siguiente información:
Cinco blancos y una negra
"Robert era el menor de tres hermanos hijos de un médico de Chicago que se graduó con honores en Johns Hopkins (famosa escuela de medicina de los EEUU). Al cabo de tres años se libró de su consulta de enfermedades circulatorias y divorció de su mujer, yendo a Viena a estudiar primero con Freud y luego con Jung la teoría psicoanalítica. Huston fue uno de los primeros americanos en acometer tan esotéricos y controvertidos estudios, que aparentemente tenían mucho que ver con comportamientos sexuales y traumas enterrados en el subconsciente. Su elegancia e ingenio le granjearon una enorme popularidad a su vuelta a Nueva York, donde estableció una consulta de psicoanálisis conocida especialmente por lo elevado de sus facturas que estaban entre los 50 y los 60 $ por visita. Erica Carlyle fue una de sus primeras pacientes, eso le llevó a tratar a su hermano Roger. Aparentemente se unió a la expedición Carlyle a El Cairo para continuar el tratamiento de Roger." Nigel se siente intrigado e identificado a partes iguales con la historia del Dr. Robert.
Henry, que se encuentra impactado por las notas de Elías donde aprecia cierto brote psicótico, decide emplear la mañana en el Sanatorio mental de la isla de Roosevelt. Para su desgracia llegan a confundirle con un  loco de atar y tiene que salir por patas de tan prestigiosa institución.
Mientras tanto Jim espera en su trabajo la llamada de Elías que no se produce hasta las seis de la tarde al teléfono de Tom, cuando los amigos vuelven a verse en la P.L.: - Es Elias- dice Tom dirigiéndose a Jim - quiere vernos en su hotel en un par de horas, en el Chelsea, habitación 401. Le he notado algo nervioso y ha colgado enseguida.-.

En el hotel comienzan los problemas de verdad. En el hall de entrada les confirman la habitación pero el teléfono no responde. Cuando enfilan hacia el ascensor, Henry se da cuenta de que la recepcionista se ha quedado con la palabra en los labios, finalmente les comenta que hace escasa media hora llegaron tres hombres preguntando también por la 401, dos de ellos de color. Frente a la puerta deciden escuchar y oyen alboroto y ruido, con muebles moviéndose. Llaman y el ruido cesa, el silencio es sepulcral al otro lado. Insisten pero no hay respuesta. Nigel tiene la precaución de asomarse a la ventana del pasillo que da a la misma cornisa y callejón que la de la 401, observa una escalera de incendios en muy mal estado y las cortinas de la habitación ondeando al viento. Henry decide bajar a recepción a por la llave y de repente todo se precipita. Tom y Jim golpean la puerta intentando echarla abajo pero solo consigue acabar magullados, mientras Nigel observa como dos hombres, uno de ellos negro,  viestidos con harapos y un repulsivo gorro rojo, salen a toda prisa de la habitación y comienzan a descender por la escalera de incendios hacia el callejón. Tom, Jim y Nigel no se lo piensan y corren raudos hacia la salida del hotel por la escalera principal, cruzándose con Henry que sin saber nada vuelve a la puerta de la habitación por el ascensor. Casi sin resuello, Nigel y Jim salen a la puerta del Chelsea justo para ver como los dos extraños se montan en un coche negro y emprenden la huida por la 23st. dirección oeste. Se montan en el vehículo de Jim y emprenden la persecución. En el cruce con la 11th. Av. el disco está en rojo, tan sólo cinco coches los separan y Nigel decide en el último momento bajar del vehículo para abordarlos. Su indecisión hace que el disco cambie a verde y se reinicie la persecución pero quedando Jim sólo al volante. Al menos Nigel ha tomado el modelo y la matrícula. Enfilan la avenida dirección norte, paralelos al Hudson River, pero al diplomático le pueden los nervios: un volantazo (pifia) hace que la yanta de su coche reviente contra un bordillo. El coche se pierde en la lejanía y Jim maldice su torpeza. No sabe que lo peor está por llegar.

Sorpresa en la 401
Volvamos a la 401. Henry se extraña al no ver a sus compañeros, tan sólo han transcurrido 5 o 10 minutos. Introduce la llave en la puerta y entra. El desorden y el caos en la habitación es total, pero no tiene tiempo para fijarse en nada más que una sombra a su derecha, que como un latigazo se abalanza con un gigantesco machete sobre él. Consigue evitar el golpe tropezando con los muebles de la habitación, y como buen veterano lanza una patada que le permite encararse con su enemigo. El negro, con los ojos fuera de sus órbitas de un brinco se abalanza hacia la escalera de incendios emprendiendo la huida. Henry está confuso y alarmado, observa a su alrrededor y el horror se apodera de su vista: sobre la cama de la habitación yace el cuerpo inerme de Jackson Elías, completamente destripado y con la cabeza en una posición imposible, balanceándose sobre la cama Queen size. Cualquier hombre vomitaría ante la escena de salpicaduras de sangre y vísceras, cualquiera menos Henry, que saltó varias veces la trinchera en la Gran Guerra, y tiene un estómago acostumbrado a cosas mucho peores. Eso no impide que el vello de su cuello se erize. Toda la estancia es un caos, los asesinos parecen haber rebuscado a conciencia en ella. Actúa rápido y registra la habitación. Son pocas las cosas que llaman su atención: una caja de cerillas que procede de Shangay y una guía de viaje de bolsillo de El Cairo bajo el pequeño escritorio. Se acerca al desdichado cuerpo de Elías y aprecia que en la frente le han grabado con una hoja un símbolo en carne viva. Pareciera un crimen ritual. Baja al hotel y pide que llamen a la policía, se ha cometido un homicidio.

Mientras tanto Nigel está confuso, retoma la acera de la 23st. y vuelve andando dirección al hotel. Pero el irlandés tiene un día de suerte, de trébol de cuatro hojas. De repente observa en la siguiente manzana una figura que le resulta familiar: un negro con un gorro rojo, de gran tamaño, que se desplaza como aturdido por la acera. Va a cruzar y Nigel decide colocarse a su espalda con bastante éxito, observa que aparece crispado y nervioso, mira en todas direcciones sin saber muy bien qué hacer, y aferra en su mano derecha algo que parece una cartera. De repente el asesino gira sobre sí mismo y Nigel se encuentra frente a frente, es el momento de intentar arrebatarle su botín, cosa que logra de forma muy hábil aunque se lleva un buen golpe en el cogote mientras sale corriendo con la cartera.



El teniente Martín Poole y el cuerpo de policía se presentan en el hotel. Interrogan a Henry que no es capaz de hilar una coartada razonable aunque cuenta toda la verdad de lo ocurrido. Todo se complica cuando le cachean y la guía del Cairo cae de su bolsillo. El teniente se adelanta a Henry y la levanta del suelo, cayendo de sus hojas unos papeles, uno de ellos una carta dirigida al mismísimo Elías. Esta noche Henry irá a comisaría a prestar declaración.
Cuando Jim vuelve al hotel en taxi recibe el mazazo de la muerte de Elías, intenta subir a la habitación, pero un policía de guardia custodia la escena del crimen. Le indica que si tiene algo de lo que informar acuda a la comisaria y pregunte por el teniente Poole. Nigel, Tom y Jim deciden ir a declarar, intentarán aclarar todo para que suelten a Henry.
Las tiradas de crédito y charlatanería de Jim tienen efecto y el teniente cree su versión de los hechos. Además no quiere una dura editorial del Wall Street Journal mañana poniendo a caer de un burro al cuerpo. Es un hombre sensato y sabe que los investigadores no tienen nada que ver con este asesinato. Por eso soltará a Henry siempre y cuando colaboren y estén localizables los próximos días. Además les cuenta lo que sabe:
"Éste es el noveno crimen de estas características en los últimos dos años. Las víctimas no parecían tener relación alguna entre sí. Había gente pobre, rica y de clase media, blancos y negros, y de diversas partes de la ciudad. Todas las víctimas tenían las mismas marcas en la frente, que ha sido posible relacionar con una oscura secta de asesinos de África, acerca de la cual los habitantes de Harlem se niegan en redondo a hablar. ... Estamos empleando los servicios del doctor Morcadei Lemming, un experto en folklore africano ... suponemos que se trata de crímenes rituales de gente que, de alguna forma, había llegado a saber demasiado..... todo lo que sacamos es que los difuntos se habían mezclado con gente rara...”.
Ha sido un día triste y duro. La rabia y el dolor acompañan a los investigadores. Jim y Tom no piensan cejar en su empeño por descubrir quien o quienes se esconden detrás de la muerte de su amigo. Antes de ir a descansar, Nigel les levanta el ánimo y les enseña su afortunado botín, la cartera de Elías, que tiene muy pocos $$$$ para desilusión del joven irlandés, pero en ella aparecen varias pistas:
Una tarjeta de visita elegantemente impresa
 “FUNDACIÓN PENHEW
35 Tottenham Court Road
Londres W1
Edward Gavigan, Director

Una tarjeta comercial impresa en papel corriente:
IMPORTACIONES EMERSON
648 Oeste, calle 47
Nueva York, Nueva York
Teléfono: HA 6-3900

Con la letra de Elías se ha añadido en el reverso el nombre: “Silas N’Kwane”.

15 de enero, viernes.
Intrigado por la tarjeta de la cartera de Elías, Henry se centra en encontrar información en la P.L. sobre el miembro de la exp., el británico Lord Penhew y la runa grabada en la frente del desdichado Elías. Tras una mañana de revisar revistas británicas de ecos de sociedad descubre lo siguiente:
"La vida pública de Lord Penhew es fácil de investigar, con la inevitable cuota de ovejas negras y bribones a lo largo de los siglos, los Penhew trazan sus nobles orígenes hasta Guillermo el Conquistador, cuando Sir Boris Penhew adquirió grandes propiedades en el Oeste de Inglaterra. La prosperidad y el prestigio de los Penhew han permanecido incólumes durante ocho siglos.
Sir Aubrey estudió Arqueología en la Universidad de Oxford, graduándose con matrícula de honor e invirtiendo los siguientes años en Egipto donde estuvo realizando exploraciones y excavaciones de prueba en las por aquel entonces poco conocidas zonas de río arriba, la Primera Catarata y aún más arriba. Como señala su biografía oficial, Sir Aubrey es el fundador de diversas ramas de la Egiptología, amén de haber realizado infinidad de importantes descubrimientos arqueológicos, particularmente en Dhashur. Casi tan importante como él, la Fundación Penhew, creada por Sir Aubrey, ha emprendido muchas e importantes investigaciones en Inglaterra y en el extranjero, y es la responsable de la educación de gran cantidad de jóvenes prometedores pero carentes de recursos. Es tremendamente rico y según parece aumentó su fortuna a través de compañías americanas participadas por él durante la Gran Guerra. Aunque es una figura pública, la vida privada de Sir Aubrey es casi totalmente desconocida. Es soltero y no tiene familia o herederos aparte de la Fundación Penhew. Sus compañeros egiptólogos le tienen en gran estima.”
 Sobre el símbolo descubre que es muy antiguo, y se cree que pertenece a una innominada secta que fue expulsada del antiguo Egipto dinástico y se refugió en África Oriental. Egipto está presente en ambas investigaciones.


Nigel continúa indagando sobre el Dr. Robert Huston, y cae en la cuenta que tras su fallecimiento es posible que sus archivos médicos hayan quedado guardados en el Colegio de Médicos de NY y podrían ser de utilidad por partida doble: para saber más de la exp. Carlyle y colmar su curiosidad sobre el trabajo del doctor.

Jim tiene una mañana atareada, avisa en su trabajo de que no irá. A primera hora recoge el auto del taller y se dispone a visitar "Importaciones Emerson" junto a los muelles del River East. Pero antes le gustaría preparar una visita a Erica Carlyle. Llama a su padre, para averiguar qué bufete de NY se encargó del papeleo ante los tribunales para declarar a Roger Carlyle muerto y así lograr que Erica pasara a ser propietaria del holding industrial.
Tras la pista en los muelles de NY
El Sr. Emerson es el dueño de un pequeño negocio y no parece muy sorprendido cuando Jim le pregunta por Jackson Elias y el nombre de Silas N’Kwane que figura en la tarjeta. Dice que no quiere líos con la policía y farfulla algo así como que "los negros son extranjeros turbios que no pueden traer nada bueno". Comenta a Jim que ayer Elías estuvo recorriendo los muelles hasta dar con él. Quería saber si importaba mercancía de Kenya, y si era así que tipo de objetos en cuestión y a quién. A Emerson le pareció que Elías era un agente de aduanas encubierto y le dió toda la información que tenía al respecto, pidiéndole a cambio una tarjeta de visita:
"Emerson importa máscaras y objetos de artesanía africana desde Mombasa (su agente exportador se llama Ahja Sing) para una tienda de Harlem regentada por negros que se llama la "Casa del Ju Ju". El propietario es el tal Silas, un hombre ya mayor que paga bien. Si Jim quiere puede darle la dirección."
Es tarde, pero si se da prisa puede llegar a Harlem antes de las cinco. Allí aparca en una calle deprimida y observa la sucia puerta de cristal de la Casa del Ju Ju. Un par de borrachos se bambolean por la acera, y varios niños que juegan en la calle muy mal vestidos se acercan al coche de Jim. Este entra en la tienda, un lugar pequeño y bastante oscuro lleno de objetos tribales y cachivaches. No hay clientes, tan sólo un anciano en el mostrador que con una sonrisa le pregunta qué desea. Jim le habla de Elias y le pregunta que si le conoce, a lo que el dependiente indica que no. Jim decide comprar un objeto de la Casa del Ju Ju, el anciano Silas le ofrece un palo de lluvia, le traerá fortuna señor, de madera de teca por 16$. Al salir Jim decide regresar a casa, ha tenido bastante por hoy y está ciertamente agotado. Mientras conduce hacia el sur por la 5th Av. dejando a mano derecha Central Park mira el retrovisor y tiene la sensación de que le sigue alguien. Vuelve a mirar y se convence de que ha sido un espejismo.
Cuando llega a casa recoge en portería un aviso de Tom: el funeral de Elias será el domingo por la mañana en Arlingtong Road.













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